Antes de contratar un despacho de arquitectura, visite la
página web del despacho que desea contratar, o vea alguno de sus proyectos, si
esa primera impresión le gusta, entonces siga con el segundo paso. Averigüe
donde están ubicados, como es su sistema de trabajo, que le ofrecen a usted
como cliente.
Si ya tiene usted un arquitecto, o si ya decidió a quien
contratar, lo primero que debe exigirle a su arquitecto, en caso de que él no
se lo ofrezca, es un proyecto. El proyecto, claro está, tiene un costo. Esto se
supone bastante fácil de entender si tenemos en cuenta que en el proyecto
intervienen arquitectos, dibujantes, interioristas, ingenieros eléctricos,
estructurales, etc. y estas personas
emplean tiempo y recursos en la elaboración de su proyecto. Mientras más
personas se involucren en él, más elevado será el costo del proyecto.
Ahora bien, ¿es del todo necesario ese proyecto? ¿Puedo
evadir el costo que supone tendrá ese proyecto? Sin lugar a dudas, la respuesta
para la primera pregunta es SÍ, para la segunda pregunta, la respuesta nuestra
es NO.
Imagine que le duele una muela, usted va al doctor, y
deciden extraerla. ¿Usted solo pagará la extracción? Pues no, usted pagará,
además de la extracción, la consulta
inicial, la que arrojó el resultado de que era necesario extraer esa pieza
dañada…esa consulta es como el proyecto para su obra. Y no solo se trata de
obras de determinada envergadura, también se necesita hacer un proyecto para
obras de decoración y diseño de interiores. Imagine que ese proyecto le hará
ver cada espacio terminado, antes de hacer absolutamente nada. Es por ello que
el proyecto funciona como una guía, de la cual se obtiene no solo el presupuesto
de la obra, sino que se deciden prioridades, tiempos de ejecución, materiales a
emplear, texturas, colores, etc.
En el caso de diseño de interiores, el proyecto debe ser
lo más amplio posible. Se deben especificar tipos y planos de acabados, planos
de iluminación y tipos de lámparas a utilizar, paleta de colores, planos
detallados o sugerencias de muebles a utilizar, accesorios de decoración,
etc.
Muchos clientes vienen a nuestro despacho y luego de
platicar algunas ideas sobre lo que quisieran hacer en su hogar me hacen
siempre la misma pregunta "¿Cuánto me va a costar?" Bajo esta pregunta, solo
puedo encogerme de hombros y contestarles “No lo sé”. Basado en nuestra
experiencia puedo decirles un estimado, pero no números exactos, antes debo
hacer un proyecto. Solamente así puedo decirles la cantidad de materiales, mobiliario,
iluminación, personal y tiempo que tomará hacer lo que desean.
Una vez realizado el proyecto, y teniendo una valoración
económica del mismo, el cliente puede entonces valorar las opciones de hacer
toda la obra, hacerla por partes, en fin, organizar su presupuesto y tiempo
para hacer realidad su proyecto. En esto también interviene el arquitecto, para
facilitar la comprensión de los diferentes estados de cada fase de la ejecución
y para ayudar al cliente a tomar decisiones certeras que no impliquen gastos
mayores.
Se debe tener en cuenta que cada despacho es diferente, y
cada uno puede ofrecer un tipo de información diferente a sus clientes.
Cierta vez nos preguntaron acerca de nuestros honorarios
para un proyecto de remodelación y diseño de interiores de una residencia. Al
hacer el presupuesto, el cliente me interrogó: “…entonces me voy a gastar esta
cantidad y no voy a ver nada hecho…”. Esto nos suele pasar más a menudo de lo
que imaginan. Pues la verdad, es un ahorro para el cliente de tiempo, recursos
y dinero el realizar un proyecto. No es lo mismo hacer correcciones en un papel
que hacerlas físicamente en obra. Lo segundo supone mayor esfuerzo, tiempo, y
por consiguiente, dinero. Esto parece fácil de asimilar, pero por alguna razón,
muchos clientes se niegan a sufragar los costos de realización del proyecto.
Para los que quieren saber cómo acabó la historia
anterior, este cliente no nos contrató el proyecto, sino que se fue directo a
hacer la obra, con un arquitecto que en su afán de ganar un cliente le ofreció
hacer las cosas según le fuera diciendo, sin un proyecto que les sirviera de
guía. El resultado es de suponer. Plafones realizados varias veces por cambio
de opinión del cliente (una vez que los veía terminados no le gustaban),
muestras de colores que casi duplicaron el costo de la pintura de la casa, la
iluminación dejaba mucho que desear y los muebles que se compraron, no estaban
acorde al diseño que suponía se realizaría. Los despieces de pisos y azulejos
no sugerían la presencia de un arquitecto en la obra, y no hubo ningún trabajo
de ambientación ni decoración, pues el presupuesto se agotó antes que pudieran
llegar a esa parte.
No dudo que a algunos esta “fórmula” les haya funcionado,
pero por lo general, no sucede así, y no fue así para nuestro querido amigo,
quien luego da gastarse una fortuna en la remodelación de su casa, nos visitó
en nuestro despacho una tarde, casi dos meses después de haber acabado su obra,
y sus primeras palabras fueron: “No me gusta mi casa…”
El realizar un proyecto no es un capricho, es una
necesidad tanto para el arquitecto como para el cliente.
Si usted está haciendo su casa en estos momentos, o si
planea hacerlo dentro de poco, si planea una remodelación de su casa u oficina,
por pequeña que sea, tome una decisión inteligente, hay muchas soluciones que
solo surgen cuando verdaderamente se estudia cada caso con detenimiento. No
rechace la idea de un proyecto, al contrario, exíjaselo a su arquitecto, es una
manera de cuidar su patrimonio, de ahorrar, y de que su casa u oficina le
resulte verdaderamente acogedora y a su gusto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario