Esta
residencia se diseñó bajo la premisa de una edificación totalmente ecológica.
Su geometría irregular responde a este concepto. La cubierta totalmente verde
protege los interiores haciéndola más fresca en verano y más cálida en
invierno, al mismo tiempo que favorece la colección de aguas pluviales.
Cada
espacio se trató con suficiente luz natural y ventilación cruzada. Además, se
diseñaron sistemas de riego por medio de la recolección y el tratamiento de
aguas grises.
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Imagen 1. Fachada prinicpal.
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Desde
el punto de vista espacial, en la entrada nos recibe un vestíbulo de generosas
dimensiones que nos dirige, ya sea al estudio o a la sala principal de doble
altura, diseñada para unas veinte personas.
La
composición de la sala principal la completa una alberca techada que constituye
el centro desde el cual se organizan los restantes espacios.
Un
comedor para veinte comensales, una amplia cocina con desayunador, un gimnasio,
una sala de juegos, tres medios baños y el despacho conforman la planta baja.
En la planta alta, cinco habitaciones con baño y vestidor cada una se
organizan, mediante una galería que las conecta entre sí. La habitación
principal, además cuenta con terraza privada desde la cual se accede a la
alberca techada de forma independiente.
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Imagen 2. Recibidor.
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La
obra de arte propuesta, piezas de gran formato del reconocido autor cubano
Ernesto García Peña, llenan de colorido los espacios, concebidos combinando la
textura rústica del concreto con la cimbra a vista y muros que constituyen
acentos en rojo.
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Imagen 3. Sala principal
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Imagen 4. Alberca techada.
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En
la parte posterior se encuentra la cancha de tenis y de forma semi soterrada el
área de servicio y doce cajones de estacionamiento.




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